El Empleo de los Micrófonos con los Sistemas Inalámbricos

Aunque los micrófonos modernos sean robustos y fiables, pueden fallar si se abusa, se les maltrata o se les somete a condiciones perjudiciales. Además, el uso continuo y los efectos acumulados del uso normal y las caídas, eventualmente resultarán en la pérdida del funcionamiento o fallos. Con el cuidado razonable y algunas precauciones simples, la vida útil de un micrófono podrá extenderse enormemente.

Debido a la manera en que se usan, los transmisores de mano están sujetos a dejarse caer. Su forma también les permite rodar de las mesas y los escritorios, aumentando las probabilidades de, eventualmente, sufrir una caída. El elemento del micrófono y la electrónica del transmisor podrían dañarse por una caída, pero los fallos de las electrónicas tienden a ocurrir ligeramente más a menudo que los fallos del elemento. Aunque no es probable que una corta caída cause un problema, las caídas desde alturas mayores aumentarán las oportunidades de daños.

Aún cuando el elemento del micrófono no falle, las caídas repetidas podrán afectar eventualmente la calidad de sonido. El trauma causado por las caídas también podrá perturbar los ajustes en la electrónica del transmisor, resultando posiblemente en una reducción del rango o en una pobre calidad de audio. Después que un transmisor de mano haya sufrido una fuerte caída, es bueno escuchar cuidadosamente al sistema inalámbrico para asegurarse que la calidad de sonido no haya sido afectada. Una prueba del rango de funcionamiento también vale la pena.

Debido a su forma y la manera en que se usan típicamente, los transmisores inalámbricos body-pack son menos propensos a caerse. Su menor peso también tiende a reducir las probabilidades de una caída que producirá un fallo. Las fuertes caídas, sin embargo, a veces pueden dañar el conector del micrófono, sobre todo si la caída ocurre con el micrófono conectado. Los micrófonos de solapa de por sí son muy ligeros y casi nunca se dañan al dejarlos caer.

Los cables miniatura usados con los micrófonos de solapa pueden dañarse al ser apretados, estirados, doblados bruscamente o flexionados repetidamente. La mayor parte de los fallos en los cables ocurren en el punto donde el cable entra en el conector o en el cuerpo del micrófono. Generalmente, una rotura del cable cerca del conector puede repararse al acortar el cable en unas 2 pulgadas (5 centímetros), por lo menos hasta que el cable quede demasiado corto para ser utilizable. Tener extremo cuidado en evitar que se doble bruscamente el cable y que se flexione excesivamente, especialmente cerca del propio micrófono para que dure más y tenga menos problemas. Eventualmente, sin embargo, un cable de micrófono simplemente se desgastará y no podrá usarse más.

En ciertas aplicaciones, como la enseñanza de aeróbicos y el teatro musical, es inevitable que el cable del micrófono se someta a la flexión constante. En estas circunstancias, deberá considerarse la selección de un micrófono con un cable ligeramente más grande y más fuerte. Siempre es una idea sensata tener un micrófono de repuesto disponible, sobre todo para las aplicaciones de este tipo. En resumen, la vida del micrófono será inevitablemente más corta que en usos menos estresantes, y el coste de reemplazar los micrófonos deberá tenerse en cuenta en el presupuesto.

A menos que la apariencia sea la primera preocupación, el uso de protectores para viento de espuma es aconsejable para los transmisores inalámbricos de mano. Aunque la espuma no ofrece mucha protección contra las caídas, reduce enormemente el ruido del viento y los estallidos de voz o efecto “popping”. La espuma también ayuda a proteger el elemento del micrófono de la humedad y mantiene limpia la rejilla de metal del protector para viento. Los protectores para viento de espuma son menos necesarios para los micrófonos de solapa a menos que el ruido del viento sea un problema o las condiciones sean muy húmedas.

Deberán lavarse frecuentemente los protectores para viento de espuma y secarse con aire. Cuando ya no sea más posible lavar y limpiar la espuma, el protector para viento deberá desecharse e instalarse uno nuevo. A menos que se use siempre un protector para viento de espuma, deberán inspeccionarse frecuentemente los protectores para viento de metal en los micrófonos de mano, y deberán lavarse cuando sea necesario. El lápiz labial, maquillaje y saliva seca tienden a obstruir los protectores para viento de metal, así como el protector para viento interno de espuma, si se usa uno. Con el tiempo, el rendimiento y la calidad de sonido de los micrófonos vocales podrán degradarse gradualmente a menos que el protector para viento se mantenga limpio.

Deberán reemplazarse los protectores para viento de metal que estén gravemente mellados. Las mellas podrán permitir que la boca se acerque demasiado al elemento del micrófono, aumentando el ruido de estallido (popping) creciente y cambiando el sonido del micrófono. El protector para viento de espuma interior, cuando se use, también puede ser empujado contra el elemento, amortiguando el sonido y afectando al rendimiento del micrófono.

Deben protegerse los micrófonos, los transmisores inalámbricos y los receptores contra la humedad. Aunque los micrófonos modernos no son particularmente sensibles al ambiente, la humedad y sobre todo la humedad excesivamente alta pueden causar corrosión y otros problemas, afectando los elementos del micrófono y los circuitos electrónicos. A menos que sea necesario protegerse de la elevada humedad, no deberán guardarse los micrófonos y los transmisores en bolsas de plástico o recintos sellados después de usarse, por lo menos hasta que estén completamente secos. Siempre hay que secar con aire el equipo después de su uso, para permitir que el agua, la transpiración y la saliva se evaporen, en lugar de quedar atrapados dentro del equipo.

Los micrófonos de condensador deberán protegerse de la humedad excesiva y de la exposición durante un largo plazo a altas temperaturas. Sometido durante un período de tiempo a estas condiciones, cualquier equipo puede verse degradado permanentemente en sensibilidad y en calidad del sonido. La transpiración es particularmente perjudicial porque es corrosiva, deja residuos químicos dañinos y ataca a los elementos del micrófono de condensador con su humedad. Cuando los artistas transpiran libremente, es muy aconsejable proteger los micrófonos de la exposición directa usando protectores para viento de espuma o tapas de plástico de protección.

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